“La Iglesia pueblo de Dios un hospital de campaña”, Apertura de la Semana Bíblica en Cúcuta, Colombia


Jaime Michea, Coordinador FEBIC LAC Cono Sur

La pregunta ¿sobre qué conversan? de Jesús resucitado a los discípulos. Que caminan desesperanzados y la reacción triste de ellos,  nos pone frente a la misma reacción nuestra ante este tiempo que nos ha tocado vivir. 

La pregunta ¿Qué hablan?, ¿qué les pasa, que les sucede? Es la pregunta por las cosas vitales que vivimos, por eso el texto de los peregrinos de Emaús, es hoy el texto que ilumina la animación bíblica de la pastoral (ABP).   No podemos leer la Palabra si primero no nos dejamos interpelar por la vida, ¿qué nos está pasando? Y solo desde ahí, la Palabra podrá iluminar la vida.  Esto es lo que hizo Jesús con los discípulos. Esto es lo que hoy hace con nosotros.   

¿Qué podríamos responder a Jesús hoy?  

La respuesta puede venir desde distintas miradas, alguna desde las estadísticas o desde la economía o desde programas políticos.  

Pero nuestra respuesta viene desde una mirada de fe.  Estos casi dos años de pandemia a nadie ha dejado indiferente.   Muy pocos podrán decir que este virus no le afectó en lo personal, en lo familiar y en lo social con sus amistades y conocidos.  Todos y todas llevamos un duelo en nuestras vidas y con seguridad no hemos podido realizar nuestros ritos de despedida tan necesarios para seguir el camino de cada día. 

En este tiempo nuestro mundo está enfermo no solo por la pandemia, sino porque ha dejado al descubierto realidades ocultas de empobrecimiento, miseria, desigualdad, etc.  Todo esto nos podría llenar de desesperanza, pero desde la Palabra podemos decir que esto “es un signo de los tiempos o como nos diría el evangelista Marcos es una forma de irrupción del Reino de Dios”,  “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca” (Mc 1,14).

Un manto de sufrimiento y de dolor cubre toda la humanidad, amenazada por la Covid-19. La cultura del capital, dentro de la cual vivimos, se caracteriza por el individualismo y por una clamorosa falta de cooperación. El Papa, en la isla italiana de Lampedusa, al ver a cientos de africanos que llegaban en barco desde África y eran mal acogidos por la población local, dijo casi entre lágrimas: “nuestra cultura moderna nos ha arrebatado la compasión por nuestros semejantes; nos hemos vuelto incapaces de llorar”.

Es posible que pensemos que terminado esto, volveremos a nuestra antigua forma de vida “pero no sucederá de esa manera. Y sería malo si lo intentáramos. después de esta experiencia global, el mundo no será igual que antes y, obviamente, no se supone que sea el mismo”.

La pregunta que nos queda hacernos para quienes vivimos la fe en Jesús y en su proyecto de vida llamado el Reino es ¿qué desafíos se nos presentan ante esta realidad que nos toca vivir?  El papa Francisco nos ha hecho un llamado en este sentido a la Iglesia y más directamente al pueblo de Dios a ser “Hospital de Campaña” nos dice cuántas personas viven en gran sufrimiento y piden a la Iglesia ser signo de la cercanía, de la bondad, ¡de la solidaridad y de la misericordia del Señor!

Entonces ¿qué se nos está pidiendo hoy en concreto?

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