CRECIENDO COMO CEDRO DEL LIBANO


El cedro es un árbol de características extraordinarias  crece en montañas, en climas cálidos a húmedos y donde haya una  estación de sequía bastante marcada; en la biblia al justo se le compara con el cedro de Líbano Sal 92, 12 , hay diferentes tipos de cedros , el del Líbano  fue  utilizado en la construcción del templo de Dios   2 Cro 2, 3

En ocasiones, una misma palabra sirve para referirse a cosas muy diferentes. A tales palabras suele denominárselas polisémicas. Por ejemplo, el término “barra” en España es polisémico porque puede significar varias cosas distintas: una pieza de pan, una palanca de acero o bien el mostrador de un bar, entre otras. Pues bien, este es también el caso de la especie arbórea conocida con el nombre vulgar de “cedro”, ya que suelen denominarse así ciertos vegetales pertenecientes a géneros tan diferentes como el cedro del Líbano (Cedrus libani); el cedro de Canarias (Juniperus cedrus), que es en realidad un enebro; el cedro de San Juan (Cupressus lusitánica), que es un ciprés de México y Centroamérica y, en fin, el cedro blanco (Thuja occidentalis), que tampoco es un cedro sino una tuya de Canadá.

Pues bien, algo parecido a lo que ocurre actualmente con este término polisémico en español, se dio también con la palabra hebrea correspondiente. En la Biblia se cita el cedro unas 70 veces, pero el concepto érez, אֶרֶז, que se tradujo en la Septuaginta por kedros, κέδρος, se empleó para referirse a árboles muy diferentes: la madera de la sabina negral (Juniperus phoenicea), o quizás del oxicedro (Juniperus oxycedrus), era quemada en ciertas ceremonias religiosas de purificación (Lv. 1, :4-6, 49-52; Nm. 19, 6); en cambio, la expresión “como cedros junto a las aguas” (Nm. 24, 6) parece referirse más bien al cedro del Líbano (Cedrus libani), por comparación con Ez. 31, 7, y así debe entenderse en la mayoría de los pasajes bíblicos ya que este vegetal se consideraba como “el príncipe de los árboles” por su altura y majestuosidad (Is. 2, 13; Ez. 31, 3-8; Am. 2, 9). El cedro del Líbano es muy citado en el Antiguo Testamento ya que simbolizaba a los poderosos imperios orientales (Ez. 31, 3-18); de su madera se fabricaban vigas y mástiles para las embarcaciones (Ez. 27, 5), así como artesonados, figuras e ídolos para los templos y palacios (1 R. 6, 9, 18; Is. 44, 14-15) ya que era muy consistente y duradera; la fragancia de la resina que exudaba era tenida en alta estima (Cnt. 4, 11; Os. 14, 7). Por todo esto, se consideraba que era un árbol noble y los poderosos lo empleaban en sus edificaciones. Para los sumerios del sur de Mesopotamia, el cedro constituía el mismísimo árbol del mundo. Creían que en tales árboles vivía el dios Ea, el principal del panteón sumerio que encarnaba la sabiduría y había creado a la raza humana. Los caldeos también veneraron al cedro y usaron sus ramas en rituales mágicos que supuestamente devolvían la salud a los enfermos. La epopeya mesopotámica de Gilgamesh se refiere asimismo a los cedros y explica que dicho personaje destruyó un bosque entero de este singular árbol en busca de madera, hallando así su propia destrucción física y espiritual.

Tal era el aprecio que estas primitivas culturas tenían por el cedro. No les pasó desapercibido que se trataba de un árbol vigoroso y longevo cuya brillante madera, al envejecer, adquiría la dureza de las piedras y ni la carcoma la podía atacar, debido a ciertas sustancias amargas que la caracterizan. Esto hace que ahuyente a todo tipo de orugas e insectos adultos. De ahí que, entre las ruinas de sus ciudades milenarias, se hayan encontrado restos de madera de cedro.


Ahora bien, los verdaderos cedros constituyen un grupo de sólo cuatro especies estrechamente emparentadas que habitan las regiones comprendidas entre el Mediterráneo y el Himalaya. Se trata del mencionado cedro del Líbano (Cedrus libani), el cedro del Atlas (Cedrus atlántica), el cedro del Himalaya (Cedrus deodara) y el cedro de Chipre (Cedrus brevifolia). Aunque esta clasificación taxonómica es objeto de discusión ya que algunos botánicos consideran que la especie de Chipre es una subespecie del cedro del Líbano, mientras que otros opinan que también el cedro del Atlas sería en realidad otra subespecie del cedro del Líbano. Por lo que podría ser que en vez de cuatro especies de cedros solamente hubiera dos. Sea como fuere, los cedros son las únicas coníferas perennes que presentan las hojas unidas sobre los brotes del segundo año.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.