Perú-Biblia Nro. 52: Vida sencilla y santa


“La santidad es un camino que se puede hacer sólo si lo sostienen cuatro elementos imprescindibles: coraje, esperanza, gracia y conversión” (Francisco).

Si bien nuestro Papa Francisco considera que la santidad es “simplemente de todos los cristianos” y “que debemos hacer todos los días”(Homilía del 24 de mayo 2016, en Santa Marta.), pone cuatro requisitos de la cita inicial.

Seguro que en Lectura Pastoral de la Biblia de Peru (LEPABIPE) estamos convencidos que nuestro compañero y hermano de caminata bíblica popular, Germán Tang Koo, ahora en la dimensión de Dios, los cumplía: Sí, su sencilla vida estaba llena de santidad.
 

Coraje, porque nunca se doblegó ante órdenes “clericales” en Pucallpa como: ‘sobre la Biblia sólo deben hablar los entendidos: los sacerdotes’.

Él, con su pequeño equipo bíblico, siguió anunciando el mensaje esperanzador y liberador del Dios de la Biblia y de Jesús entre sus hermanos campesinos y en alguna parroquia que le acogía.

Esperanza, que reflejaba en su innata alegría y fina ironía, convencido de que otro mundo es posible, donde quepamos todos y todas, sin exclusión alguna; que debía comenzar defendiendo su rica selva, de la depredación y ambición del capitalismo salvaje y descarado, que todo lo vende y todo lo compra.

Gracia, que pedía para él y todos sus hermanos, exhortándolos a caminar con valor, con espíritu crítico frente a la realidad de muerte que día a día vivían. 

Según él, no solo necesitamos fe, sino también piel, sentir, que nos lleva vivir la misericordia, día a día.

Conversión, que no es mágica, decía: “Nadie se convierte de la noche a la mañana”. 

Es un proceso, que nos lleva a ir viviendo y viendo el mundo con los ojos de Jesús y e María: ¡Ojos misericordiosos!, que quedan reflejados en nuestras acciones sencillas y normales de cada día… No se trata de poner cara de estampita, sonreía, recordando a Francisco. 

La sencillez de Germán también estaba adornada un fino espíritu crítico, respetuoso del diferente, del otro. Y cada vez más convencido de la riqueza teológica de los pueblos amazónicos y andinos. 

Sin temor a equivocarme, Germán Tang, es otro de los/as muchos/as santos/as y profetas que no están en los altares, pero, si están en el corazón de quienes tuvieron la dicha de conocerles, pese, a las limitaciones y pequeñeces que pudieran tener. 

¡Hasta pronto!, alegre fumador empedernido; hombre de una FEZAZA. 

Por favor, ayuda al buen Jesús a prepararnos una morada en la Vida Eterna (Jn 14, 2). 

¡Y la Vida… Vencerá!!! 

El director   

Ver la Revista Peru-Biblia Nro 52

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