El simbolismo de la cruz


Cuando alguien entra en una iglesia, una vicaría, un edificio religioso, lo primero que ve es un crucifijo. Es lo que vulgarmente se considera “el” símbolo del cristianismo. No me parece nada bien.

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En primer lugar, siendo una imagen extremamente triste y dolorosa, tantas veces de verla la hacen tan familiar que se pierde el carácter dramático que tiene o debería tener.

En segundo lugar, y más importante, creo que no es correcto considerarlo “el” símbolo del mensaje cristiano. Sí es una representación de la vida de Jesús, más concretamente de su muerte, pero no de su misión.

Contrariamente a ciertas descripciones, más fantasiosas que reales, no creo que sea cierto decir que Jesús vino al mundo para morir en cruz y así “salvarnos”. Diría que su misión fue enseñar otra manera de vivir, no otra manera de creer.

Y que su muerte en cruz fue una intromisión de un poder extraño y criminal, pero de ninguna manera asimilable a una parte de su misión.

Si es símbolo de su vida, pero no de su misión, no correspondería que el crucifijo fuera considerado ni tenido como “el” símbolo principal de su mensaje, ni del nuestro.

Para simbolizar gráficamente y/o artísticamente nuestro ideal, entiendo que sería muy oportuna y acertada una representación gráfica del Sermón de la Montaña (gráfico o cuadro que no creo que exista).

Esto como primer símbolo, y como segundo, una representación de la Santa Cena (eso sí existe, y con modelos muy variados).

Solo en tercer lugar, consideraría el crucifijo, puesto que este es una representación de la vida, pero no de la misión.

Ahora bien: en este sentido, de tercer símbolo, sería aceptable un crucifijo, pero jamás, y de ninguna manera, una cruz. Una cruz desnuda. La cruz con Jesús clavado, una imagen en extremo triste y dolorosa, puede pasar, porque tristemente es una realidad que aconteció.

¿Pero una cruz sola? ¿Alguien ha pensado alguna vez qué es una cruz sola? Es un símbolo de tortura, igual que una horca o una guillotina.

Mucho peor que una guillotina, porque está pensada precisamente para hacer sufrir al máximo.

Una cruz no la debemos aceptar. Quienes se complacen en considerar, y presentar, la cruz como símbolo del cristianismo, coinciden con quienes siempre lo han “utilizado” para entristecer, reprimir, someter, la vida de las personas a un modelo de subvida disciplinario, culpable, obediente hasta el extremo, triste…

Fuera la cruz. Antes, si acaso, una guillotina. Menos crucifijos y ni una sola cruz. Y todavía mucho menos hablar de la cruz como una representación del sentido de la vida cristiana.

Una situación triste o dolorosa, si se da de manera inevitable, hay que asumirla, pero jamás presentarla como un ideal, o como un valor, como a veces se hace.

(Antoni Ferret)


Audio Biblia


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