La INICIATIVA-PROPUESTA


En la Carta convocatoria, que es una invitación a todos los miembros de la FEBIC, es una invitación mundial, para todos los que hacemos parte de este don de la Iglesia que es la Federación Bíblica Católica, el Cardenal Tagle, nos propone algunos elementos que nos pueden inspirar para celebrar esta gracia, como es un AÑO DE LA PALABRA DE DIOS

“…La feliz coincidencia de estos dos aniversarios animó al Comité Ejecutivo de la FEBIC a animar a sus miembros a celebrar el año 2020 como un “Año de la Palabra de Dios”, a comenzar el primer domingo de Adviento (1 de diciembre de 2019) hasta la fiesta de San Jerónimo (el 30 de setiembre de 2020)”

Este párrafo resulta en sí mismo significativo, no solo por la propuesta-invitación que hace, sino por lo que implica que una iniciativa como la presente haya sido expresión de la representatividad de toda la Federación, ya que el Comité Ejecutivo tiene justamente esa función, la de ser eco y representar a todos los miembros. De esta manera, los que ahora hacen parte del Comité Ejecutivo fueron los que canalizaron las inquietudes y el sentir de los miembros y eso que se escucha en las bases, tuvo su repercusión en aquellos que van animando y alentando el trabajo en toda la federación. Nuestro reconocimiento y gratitud a cada uno de los integrantes de este Comité Ejecutivo mundial, que tuvieron a bien proponer algo que desde hace mucho tiempo fue propuesto en los encuentros, al menos en la FEBIC LAC.

ANHELO

“…Esperamos que un año dedicado a la Palabra de Dios ayude a los pastores y a las instituciones comprometidas en la pastoral bíblica en sus países…”

La palabra de Dios no es algo más dentro de la propuesta de la Iglesia, sino que es su fundamento y la base de todo lo que ella propone, por eso, el acercarnos a ella, es beber de la fuente inagotable que es la manifestación y revelación de Dios a lo largo de la historia y también en nuestra situación personal. De ahí, que una iniciativa como la que se está haciendo, necesariamente debería repercutir tanto a nivel personal, como comunitario, visto que al que anunciamos no es a un libro, sino al Señor de la vida y de la historia que se ha dado a conocer y que lo podemos conocer gracias a su palabra escrita, para que se vuelva estilo y proyecto en nuestra vida.

INTENCIÓN (en sintonía con la Iglesia)

“…a renovar sus esfuerzos para colocar la Palabra de Dios en el centro de la vida y la misión de la Iglesia.

Así lo han deseado:

  • San Juan Pablo II (Tertio Millennio Adveniente 36),
  • Benedicto XVI a la luz del Sínodo de obispos del 2008 (Verbum Domini 73)
  • el Papa Francisco en Evangelii Gaudium (§174)…”

El proceso que ha tenido la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia es absolutamente significativo y elocuente. Sin duda podríamos afirmar que uno de los aspectos más notorios de la renovación de la Iglesia ha sido su actitud y su propuesta respecto de la Palabra de Dios. Es notorio el cambio de posición y esto se ha visto reflejado en los documentos de los últimos Pontífices, que han hecho que hoy en día la Palabra de Dios tenga el lugar que le corresponde, según lo que había anunciado la DV 21, que la Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el cuerpo de Cristo. De ahí que esta convocatoria se hace desde esta perspectiva, en sintonía con toda la Iglesia.

INICIATIVA (propuesta conjunta CC.EE+miembros asociados FEBIC)

“…les animamos a poner de acuerdo con su Conferencia Episcopal y con los demás miembros de la FEBIC en su país y región sobre la manera de celebrar un AÑO DE LA PALABRA DE DIOS…”

Propuesta para los MIEMBROS de FEBIC (miembros plenos-CC.EE y miembros asociados), es nuestro, es para nosotros, somos nosotros los que festejamos nuestra boda de oro, aunque de ninguna manera es excluyente. Lo que se enfatiza es que somos nosotros los que promovemos y naturalmente eso debe contagiar y entusiasmar a otros, para valorar lo que es y lo que implica la PALABRA DE DIOS en la vida de la Iglesia.

El cómo, el qué, con qué, de qué forma, esto no lo plantea. Cada país o región, encontrará la manera más creativa y dinámica para que esta celebración repercuta positivamente en todo el proyecto evangelizador de cada lugar. Esto es la riqueza de la FEBIC LAC, su diversidad y creatividad. No tenemos una forma única de anunciar y celebrar la PALABRA DE DIOS, ya que ella es viva y eficaz y en cada lugar ella genera procesos dinamizadores distintos, pero siempre renovadores y transformadores.

Esta propuesta ya ha sido implementada por Conferencias Episcopales como ser la de Paraguay, Bolivia, Inglaterra y Gales. Sin duda debe haber otras iniciativas a ser realizadas.

ESPECIFICO– propio. …de y para la FEBIC

“…hacemos hincapié en el carácter local del AÑO DE LA PALARA DE DIOS en cuanto proyecto de los miembros de la FEBIC en sus países y regiones…”

Aquí nuevamente se enfatiza lo dicho anteriormente, esto es algo de la FEBIC, somos nosotros los que debemos animar e impulsar, promover y dinamizar, para que esa Palabra de Dios sea valorada y celebrada como un medio privilegiado para el conocimiento y la experiencia de Dios en nuestra vida.

AUGURIO …arder corazones… (alusión a 2 mesas)

“…Como la experiencia de los discípulos de Emaús (=inicio), que este año vea arder muchos corazones cuando Jesús los encuentra en los caminos de la vida con su Palabra y su Mesa compartida (dos mesas)…”

Este augurio final, en sí debería ser la experiencia que se proponga y se promueva en toda iniciativa con la Palabra de Dios, ya que ella no es información ni contenido, sino un modo de relacionarnos con el Señor, para dejar que Él vaya moldeando nuestra existencia según su vida, de tal modo, que en la medida que lo conozcamos nuestra vida refleje la suya, siendo expresión viva de la voluntad y del querer del Padre. El objetivo siempre es el adherirnos y asumir la propuesta que el Señor nos deja en su palabra escrita.

FINAL

“…¡Ojalá le hagan espacio y quieran compartir su experiencia del Señor resucitado!

Suyo en Cristo…”.

El final es significativo, ya que después de haber hecho la exposición de las motivaciones, de los fundamentos y en sí del porqué, de una iniciativa como ésta, finalmente queda expectativa, el anhelo, el deseo, que esto que se propone, ayude no solo internamente a la FEBIC como tal, sino que repercuta y dinamice a nuestro entorno y así a la Iglesia. Esto lo hace apelando más a una experiencia vivencial-testimonial, que a las actividades e iniciativas puntuales, enfatizando el encuentro vivencial con el Resucitado, que debe ser buscado (…hagan espacio…) y anunciado, en un testimonio vivencial-transformador (…quieran compartir…).

En fin, que nos deja… qué nos propone…, qué podemos esperar,

cuál es la expectativa a tener

Cada país, o cada miembro, celebrará este don y esta oportunidad, de acuerdo a la madurez y al proceso que cada uno lleva. En esto no hay medidas ni modelos. Lo cierto es que tenemos una oportunidad invalorable, única, para que todo lo que canaliza nuestros esfuerzos y empeños, nuestro entusiasmo e ilusiones, pueda ser conocido y valorado, de tal forma que la celebración, aunque tenga una dimensión local, repercuta a nivel global. Lo nuestro no se agota en nuestra propuesta, sino que lo que nosotros conseguimos implementar, eso en unión a otras experiencias que se vayan realizando, será la expresión de un Dios que sigue siendo siempre nuevo y novedoso en su manera de darse a conocer, acercándose a nosotros, para que en Él y de Él tengamos vida y vida en abundancia.

Existe un gran riesgo, como es que esto que es un logro, lo celebremos solo como si fuera un año más, otro de la colección, sin trascendencia, sin repercusión ni injerencia, una celebración con fecha de caducidad. En cambio, la Palabra de Dios en sí misma es viva y eficaz, es transformadora y vivencial, es algo que nunca pasará. Y es con ese dinamismo, que somos invitados a jerarquizarla durante un año, pero eso es en vista a revitalizarnos y renovarnos, a volver al empuje inicial, cada vez con más vitalidad y más dinamismo, con más entusiasmo, de tal forma que nuestro testimonio, motive y estimule a los que aún no comprenden el dinamismo que genera trabajar con palabras de vida eterna, buscando a Aquel que sigue manifestándose y que sigue animando a su Iglesia a encontrarlo por medio de su palabra que sigue siendo fuente de renovación y transformación.

La invitación está hecha, ahora nos toca a cada uno de los miembros de la FEBIC, en especial a los de la FEBIC LAC, hacer de este año, algo único e inolvidable, algo que motive y entusiasme, y que a cada uno de nosotros nos ayude a que lo que hagamos con esa Palabra de Dios, sea transformadora en todos los sentidos, comenzando por nosotros mismos y de ahí en forma de cascada ir motivando y estimulando a nuestro entorno, en nuestras comunidades, parroquias, diócesis, nación, hasta que se vuelva una celebración conjunta hecha entre todos, donde cada uno es partícipe y protagonista de lo nuevo que el Señor propone con su Palabra.

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