«El año que está llegando»



En una de sus canciones, el cantor y compositor italiano Lucio Dalla nos invita a reflexionar, no sin cierta ironía, en la llegada de un nuevo año.

Él afirma: «Y si este año pasa en un instante, ya ves, amigo, qué importante se vuelve que en este instante yo también esté allí»: ¡lo importante es estar allí!

No hay preocupación por lo que podrá suceder mañana o en los próximos meses, sino que el foco está totalmente puesto en el momento presente.

De hecho, quién de nosotros, con ya unos cuantos años sobre los hombros, no sabe que el nuevo año nos reservará cosas bellas y menos bellas; alegrías y tristezas; lágrimas y risas…

A pesar de esto, hay que vivirlo intensamente y en su totalidad, porque así es la vida: una mezcla de bien y mal, de alegría y sufrimiento.

Pero, vivirlo juntos, como dice la canción, permite afrontar todo con más facilidad y encontrar apoyo en los momentos de fragilidad. Por lo tanto: estar allí, vivir cada momento y… juntos.

La canción continúa diciendo: “El año que llega, en un año pasará. Yo me estoy preparando, ¡esta es la novedad!«. Son palabras que recuerdan lo que dijo el gran filósofo griego Heráclito, al contemplar la corriente de un río: “Todo pasa, todo corre…”, es decir, la vida está marcada por la transitoriedad.

Hay un lado positivo en esto, en el sentido que nada es eterno, de hecho todo está destinado a pasar, incluso nosotros. La fugacidad de la vida, de la historia y de la experiencia es, por tanto, una categoría importante, que se convierte en convite a ir más allá del presente, para descrubrir lo esencial de la vida y concentrarnos en ello.

El lado negativo, sin embargo, consiste en que nos gustaría quedarnos en lo que experimentamos como bueno, pero lamentablemente esto también pasa. En este dilema, la fe viene en nuestra ayuda, con su promesa de eternidad de la vida que nos habita.

La liturgia de este primer día del año nos ofrece la figura de María que “guardaba y meditaba en su corazón” lo que estaba viviendo con el nacimiento de Jesús.

  • Guardar es recordar, no olvidar, atesorar.
  • Meditar es comprender las relaciones profundas que entretejen los acontecimientos, los hilos del tejido de la historia y quiénes los mueven, para descubrir el sentido de lo que se vive y poder vivirlo con intensidad y totalidad.

Son buenas sugerencias para empezar el año que viene.

¡FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS Y TODAS!


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