A 90 días del año BÍBLICO


Estando ya bien dispuestos, a solo 90 días de comenzar la celebración del AÑO BÍBLICO en ocasión de los 1600 años de la muerte de San Jerónimo y festejando y agradeciendo los 50 años de la FEBIC y así el don que significa la FEBIC LAC para la Iglesia Latinoamericana, el mes de septiembre que en la mayoría de nuestros países se dedica para celebrar el MES DE LA BIBLIA, es una ocasión más que propicia, para reconocer, valorar y agradecer lo que es el rol de la FEBIC LAC y así sumergirnos de lleno en lo que es su razón de ser como es la BIBLIA, las páginas santas en la Sagrada Escritura, que es un instrumento único y privilegiado para conocer al Dios en quien creemos y así implicarnos cada vez más consciente y vivencialmente en el proyecto que Él nos ha dejado como instrumento y medio para relacionarnos con Él y así tener vida en Él.

En este contexto de asombro y deslumbramiento por la acción del Espíritu a lo largo y ancho del continente latinoamericano, donde nuestro Dios nos deslumbra, ya que Él siempre nos va sorprendiendo por lo novedoso, creativo e innovador de su manifestación en las diferentes y significativas experiencias que se van suscitando para que esa palabra llegue a los corazones siendo fermento de renovación y transformación. La Palabra sigue siendo siempre nueva, ella, no caduca, es vigente, ya que es son palabras de vida eterna, que nuestro Señor las sigue pronunciando, creando esos procesos vivenciales, que son transformadores y en sí son medios para el conocimiento de su proyecto y la actualización de su voluntad.

Unas palabras vísperas del inicio de año bíblico, tiene un significado más que especial, ya que el AÑO BÍBLICO tendrá como motivación la muerte del primer gran biblista, con sensibilidad popular, ya que San Jerónimo fue el primero en buscar que esa palabra escrita estuviera al alcance de la gente, en un lenguaje cotidiano, que se la pudiera entender (esto hoy en día, es una de las características que muchos estudiosos lo tienen, de ahí las diferentes y muchas traducciones que existen en la actualidad).

Y fue este santo exegeta, el que nos dejó el perfil de todo trabajo bíblico, que lo planteamos en una versión positiva “…CONOCER LAS ESCRITURAS ES CONOCER A JESUCRISTO…”, es decir sin Cristo no hay Iglesia, no hay fe, no hay salvación, es Él el TODO de la existencia y la fuente de ese conocimiento y esa relación es la palabra escrita contenida en la Biblia. Por lo tanto, el tema bíblico es constitutivo, vital y esencial de nuestra fe y de todo lo que somos, creemos y esperamos. Es el Señor la razón de todo lo que creemos y de todo lo que buscamos, el que da sentido a nuestro planteo y nuestra actitud.

Es decir, cuando llegamos a las páginas santas no llegamos ni por curiosidad ni por información, la razón de ser de las Escrituras no está en la ciencia ni en el conocimiento, para nosotros, creyentes, es el gran medio que tenemos para conocer al que tiene palabras de vida eterna; para relacionarnos con Aquel que vino a llevar a su plenitud todas las Escrituras, Aquel, por quien y en quien todo fue hecho, que existía desde el principio, pero que se anonadó para poner su tienda entre nosotros y así revelarnos el corazón de nuestro Dios, a quien podemos llamar: ABBA, Padre, y así vivir como hijos en Él, el HIJO.

De ahí, que aquello que conocemos es lo que nos introduce en el mundo de Dios, que deriva a una relación y de ahí a la opción y por lo tanto a la relación vital con Él, para así vivir en esa sintonía de amor plenificante, que solo Él nos lo puede dar. Es el hecho de que esa palabra escrita nos revela al que es sentido de toda nuestra fe que continuamente los últimos Pontífices de la Iglesia, han insistido de diferentes maneras respecto de la necesidad de que LA PALABRA DE DIOS sea el CENTRO de la vida y la misión de la Iglesia (Juan Pablo II, Tercio Millennio Adveniente 36, Benedicto XVI, Verbum Domini 73, Papa Francisco, Evangelli Gaudium 174, Christus vivit 212,213), visto que la Biblia nos relaciona directamente con el Señor JESUCRISTO, que es a quien buscamos y en sí el sentido de toda la Escritura, ya que no promovemos un libro, sino buscamos a una persona, JESÚS, el HIJO de Dios vivo, Verbo Encarnado, nuestro Dios y Señor. Éste es el primer aspecto, que en sí da razón a nuestra opción personal y pastoral.

Pero fue el Papa Francisco en el encuentro con la FEBIC en abril pasado, destacó y enfatizó otros dos aspectos que podrían ayudarnos para enfatizar lo que es propio de nuestro rol dentro en la pastoral de la Iglesia. El Papa Francisco, nos dijo: “…la Palabra de Dios posee una fuerza centrífuga, no centrípeta: no lleva al repliegue interior, sino que empuja hacia el exterior, hacia aquellos a los que aún no ha llegado…”.

Esta dimensión es absolutamente constitutiva de nuestra propuesta, pues el planteo bíblico que hacemos está en función de dinamizar, revitalizar, fortalecer nuestra identidad cristiana y así crear mística, entusiasmo, convicción para que nuestra adhesión a la propuesta del Señor sea cada vez más renovadora, mediante una vivencia cada vez más radical, que nos dinamice e impulse a transmitir nuestras vivencias y experiencias, comunicando aquello que creemos y que buscamos anunciar con nuestra vida. La expresión del Papa Francisco, de promover una propuesta bíblica centrífuga es programática en sí misma.

Además, el Papa fue enfático al destacar: “… Biblia y vida: comprometámonos a abrazar estas dos palabras, para que una nunca pueda estar sin la otra…”. Este aspecto no es menor, más bien es esencial, visto que enfatiza lo que ya el Señor había dicho, “…felices los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica…”, pero el hecho que el Papa lo recalque nuevamente nos previene respecto del énfasis que debemos poner, en que nuestra propuesta, pues debe generar un cambio, una transformación y renovación, ya que estamos proponiendo una fe vivida y testimoniada, reflexionada y compartida, de tal manera que nuestra adhesión al Señor sea absolutamente vivencial y no meramente conceptual.

Ante estos tres aspectos: CRISTO, el anuncio-testimonio (fuerza centrífuga) y la vida, tenemos todo un proyecto tanto para el mes de la Biblia, como para predisponernos a vivir un AÑO BÍBLICO, intenso, dinámico, vivencial y testimonial, para que el sueño de la ABP sea cada vez más implementado en proyectos viables y transformadores.

Simplemente que este MES DE LA BIBLIA nos ayude a celebrar lo que creemos y que así el AÑO BÍBLICO que se avecina sea una experiencia aún más intensa y vivencial, pues celebramos lo que creemos y buscamos hacer propuesta, aquello que nos sostiene y anima en nuestra relación con el Señor.

Que el Señor nos siga sorprendiendo y deslumbrando con la acción de su Espíritu que siempre es nuevo en sus planteos, experiencias e iniciativas y que eso ayude a que cada vez más nuestro rol e identidad como FEBIC LAC, sea un estímulo a que muchos otros quieran participar de ese don que la Iglesia posee, como es la Biblia.

Un saludo cordial, y seguimos unidos en la mística y convicción que genera en nosotros las palabras de vida eterna que promovemos, anunciamos y vivimos.

Pbro. Lic. Jesús Antonio Weisensee H.

Coordinador de FEBIC LAC

Mes de la Biblia.2019

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