“A pesar de estar estudiando seis años en Roma, he aprendido la Biblia dando clase”


Licenciado en Ciencias Bíblicas, el impecable currículo académico del sacerdote Pedro Cabello (Puente Genil 1976) se conjuga con una personalidad humilde, afable y siempre en actitud de servicio hacia los demás. En fechas recientes presentaba un libro titulado ‘Arqueología Bíblica’ (Almuzara) y detallaba a La Voz algunas claves de la obra y, sobre todo, la forma en que hay que aproximarse a la Escritura.

Su estudio de la Biblia

“Cuando entré en el Seminario era consciente de que en la Palabra de Dios, Dios me habla. Y, por tanto, la escritura no es un libro cualquiera, sino que es Dios que sale a mi encuentro. Y, desde mi entrada al Seminario, convertí la Escritura en mi libro de oración. Concretamente, los evangelios. Sabía que era la fuente, el contacto casi cuerpo a cuerpo con Jesús. Pero la idea de estudiar Biblia no se me ocurrió a mí, como todo en mis años de ministerio, me lo dieron. Cuando don Javier me llamó para decirme que me iba a estudiar no me preguntó que quería estudiar. Me dijo que estudiara Sagrada Escritura. Me asusté un poco porque verme estudiando hebreo, arameo… sabía la dificultad que esto entrañaba. Pero como siempre me he fiado, pensé que si el Señor me lo pide, el Señor me capacitará”.

“Luego me alegré, porque es bailar con la más guapa. Si me hubieran mandado a estudiar otra cosa, lo habría hecho también con alegría. Poco a poco, mis años de docencia me ha ido entusiasmando. Porque a pesar de estar estudiando seis años en Roma, yo he aprendido la Biblia dando clase. En Roma he adquirido las técnicas, pero he aprendido y me he enamorado de la Escritura, a base de enseñarla y comunicarla”.

Arqueología Bíblica

Pedro Cabello./Foto: Jesús Caparrós

“Este libro es un libro accidental, porque nunca me he planteado escribir ningún libro. De hecho los seminaristas me preguntaban cuando iba a escribir a partir de mis apuntes, pero no. Coincidió que di la conferencia de inauguración del curso del año pasado y aquello se amplió y se amplió y los formadores me animaron a que lo publicara. Hablamos con la editorial Almuzara. Le presentamos el proyecto a los editores y me preguntaron si era historiador y les dije que no. me preguntaron qué había estudiado y les dije que Biblia. Y la siguiente pregunta fue ¿Tú sabes arqueología bíblica? Doy Historia de Israel y Arqueología Bíblica, pero estaba don Antonio Prieto que se apresuróa decir ‘sabe mucho y ha estado participando en una excavación en Tierra Santa’. Al editor se le pusieron los ojos como platos y dijo, ‘pues tienes que escribir algo’. Y yo tenía muy poco tiempo, pero don Antonio insistió en que ya lo tenía escrito. Fueron cerrando todas las posibilidades de huida (risas) y tuve que decir que sí”.

“Ha salido un libro ameno, porque en él están plasmadas, de algunas manera, todas mis estrategias de enseñanza”.

¿En qué consiste la Arqueología Bíblica?

“La Arqueología, desde sus comienzos, estuvo muy ligada al mundo bíblico. Al principio, se quería mostrar si lo que la Biblia decía se correspondía con la historia o no. Y, para eso, la ciencia arqueológica se mostraba como una especie de ayuda. Luego, con el tiempo, hubo un divorcio porque la Arqueología vio que era una ciencia independiente y la Biblia vio que no necesitaba una demostración de tipo arqueológico, para mostrar que es verdad. Volvieron a encontrarse y la Arqueología lo que pretende, ahora, es iluminar el texto bíblico con los restos materiales. Y la Biblia lo que sigue haciendo es proporcionarle datos que pueden ayudar al arqueólogo a comprender mejor los restos materiales que encuentra. Hay un diálogo fluido”.

“El concepto que tenemos de Historia, desde la Ilustración hasta nuestros días es muy parcial. Porque, a partir de ese periodo, se comienza a concebir desde un punto de vista científico. Hechos comprobables, medibles… lo que llamaríamos hechos brutos, pero ese concepto es relativamente moderno. De hecho, ahora se está poniendo en duda porque se sabe que, más importante que los datos son las personas. La Cultura no nace de los datos, sino de personas que sienten de una determinada manera”.

“El autor sagrado no está pensando en los datos como nosotros”

Pedro Cabello./Foto: Jesús Caparrós

“En la antigüedad, la Historia consistía en contar hechos ocurridos, pero con una finalidad didáctica, para enseñar, entretener y mostrar caminos de vida, aprender de lo que ha ocurrido ¿Es la Biblia un libro histórico? En el sentido moderno del término, no. Porque a la Biblia no le interesan los datos. El autor sagrado no está pensando en ellos como nosotros. Pero sí es Historia en el sentido antiguo. Cuenta hechos reales, no es ficción. Personas reales, un pueblo real que ha experimentado en su caminar la presencia de Dios. No conciben su historia sin Dios”.

“Siempre digo que para entender la Biblia hay que tener en cuenta un trípode: la Historia, la interpretación y la emoción (géneros literarios). Van de la mano ¿La Biblia es un manual de Historia? No ¿La Biblia es un libro en sentido moderno? No ¿La Biblia es un libro histórico? Por supuesto ¿Cuenta hechos reales? Faltaba más”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.