BIBLIA Y MIGRACIÓN “AMARÁN AL EMIGRANTE”


Estimad@s herman@s del caminar bíblico de América, deseamos ofrecer una secuencia de temas que nos ayudan a profundizar esta temática en la Biblia desarrollando una espiritualidad bíblica de la migración.

Equipo Reb Bíblica Claretiana de América (Rebiclar) 

Palabras al inicio del caminar…

“Somos hijos e hijas de migrantes o desplazados, nacidos en tierras extrañas, crecimos en distintos lugares, pero somos todos habitantes de la Casa Común. Somos errantes peregrinos que vamos caminando para hacer de las fronteras un espacio común y no una barrera o un lugar de exclusión. ” P. Henry Ramírez cmf.

La realidad del mundo actual no se puede entender sin incluir en el análisis a las migraciones y los desplazamientos. Millones de personas vagan de un país a otro en busca de mejores condiciones de vida y esperanza, por razones económicas, políticas, raciales, a causa de la violencia, la guerra, etc.

De acuerdo con cifras de la ONU, el número de migrantes en el mundo llegó a 244 millones en 2015. Para quienes son migrantes aparecen muchos problemas en la “tierra nueva” a la que arriban: el idioma, la documentación, el choque cultural, religioso y otros.

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La lista es interminable. Sobre la mayoría de los migrantes pesa una angustia existencial constante, ya que tiene que trabajar mucho tiempo extra para asegurar la supervivencia, la vivienda, los gastos cotidianos, etc. La migración también tiene el rostro perverso de exclusión y la explotación. Tiene también el rostro de la muerte.

La Biblia reconoce esta difícil realidad. Ella es el “libro de los migrantes”. Los textos que tratan de la migración son muchos. Toda la Biblia se puede leer desde la perspectiva de la migración. Abraham, Jacob, José, todos son extranjeros en la tierra de Canaán. Lo que les mueve es el hambre, la búsqueda de alimento.

A lo largo de la Biblia, podemos ver también la actitud de Dios hacia los migrantes. Dios se preocupa por ellos. El pueblo de Israel lo recordó varias veces para cuidar y tratar con compasión con justicia al extranjero (Lv 19,9-10), no maltratarlos y no oprimirlos ya que el propio pueblo sabe lo que es ser extranjero porque fue extranjero en Egipto (Ex 23,9).

Así, iluminados y convocados por la Palabra, somos invitados a considerar nuestra actitud hacia los migrantes. Analizar de qué maneras prácticas y proféticas podemos recibir y ofrecer hospitalidad a los migrantes.

Es importante darse cuenta que la migración no es un problema, sino un fenómeno. El problema es la falta de políticas de estado justas, inclusivas y no discrimatorias que garanticen mejores condiciones de vida para estos colectivos.

Hablamos de políticas migratorias en perspectivas de Derechos Humanos. Sabemos que las políticas no son unilaterales. Una decisión política afecta a muchos aspectos de la vida. Debemos tener en cuenta que nuestra voz, cuando leemos y hablamos la Palabra de Dios, pertenece a la sinfonía de Dios en la historia. Y no quiere ser una voz autoritaria ni fundamentalista.

Es cierto que leemos con nuestros lentes culturales, locales, religiosos, sin embargo, la Biblia debe ser leída con el mismo espíritu con el que fue escrito. Este es un ejercicio espiritual. El cristianismo nació, así como un ejercicio de apertura.

¡Vayamos juntos a recorrer este camino! 

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One thought on “BIBLIA Y MIGRACIÓN “AMARÁN AL EMIGRANTE”

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