La Biblia en idioma armenio.
Mesrob, un creyente fiel y piadoso y conocía las doctrinas cristianas y que servía en la Corte del Rey, le llamaba la atención la profunda ignorancia de su pueblo que no había podido superar las creencias y costumbres paganas.
Sintió en su corazón el llamado para servir a su pueblo dejando los honores y comodidades de la corte, y un día Mesrob se presentó al Arzobispo y le expuso su idea de dar la Biblia al pueblo en su propio idioma. Pero había que vencer muchas dificultades; alguien debía proveer los gastos y había otro obstáculo mayor: el alfabeto armenio se había perdido. Tenían que descubrirlo o crear uno nuevo.
